No se merece el trato que le estamos dando porque formamos parte de ella como animales que somos y hemos nacido para vivir y no para exterminar
Sus recursos, toda la microbiota ambiental, está siendo maltratada algo que va contra natura como seres vivos que somos

La deshumanización y desconexión con la naturaleza es algo muy preocupante puesto que pertenecemos a ella y formamos parte de sus criaturas. La tierra es nuestro ecosistema y sus recursos son nuestro alimento y nuestra defensa. Si no amamos a la tierra y sus recursos, si no amamos a sus ecosistemas, hábitats y seres, ya sean inertes o vivientes, estamos alejándonos de nuestra propia esencia innata. Las consecuencias de pensar que estamos por encima de la vida y de la naturaleza; es pensar que somos dueños y señores de todos sus recursos y que estamos y podemos estar por encima de cualquier especie puesto que están para servirnos cuando no es así. La fauna, la flora y los animales son más conscientes de la importancia de mantener una tierra saludable y de la necesidad de la cooperación en su cuidado y nos lo muestran con su humildad y su amor incondicional a diario. Los animales y la naturaleza consumen recursos pero a cambio aportan en su mantenimiento a diario. Algo que los humanos no hacemos porque ni siquiera tenemos la conciencia de que ellos, como nosotros, somos hermanos comunes de la microbiota ambiental. Formamos parte de su especie y como especie con sapiencia, tenemos el deber de responder como es debido ante la vida y la naturaleza. Empezando por cuidar los ecosistemas, las especies, la flora, las aguas y cada uno de sus recursos. ¿A veces? La vida no puede estar desvinculada a la naturaleza y mucho menos a su cuidado, respeto y agradecimiento. Todo lo que tenemos se lo debemos a los recursos de la naturaleza y al sacrificio de muchas especies y de muchos animales que sacrifican su existencia por el bien superior de alimentarnos, sanarnos y ayudarnos. Pero, el hombre ha llegado a un punto de egoísmo, de falta de ética y de amor que ha hecho que vayamos en contra de todos los recursos por motivos económicos. Como si el enriquecimiento y el poder pudiese ayudar al mundo ambiente. La naturaleza y la vida no entiende de enriquecimiento, entiende de recursos para todos, la naturaleza no entiende de egoísmo porque la tierra da sus recursos sin distinción para todos sus hijos, la tierra no entiende de tecnología porque nos creaciones ajenas a la biología natural de nuestra propia esencia y mucho menos de destruir y matar por intereses a sus criaturas porque para ella la muerte es un proceso natural del ciclo biológico de la propia existencia. La vida tiene como principio el bien común pero no como lo conocemos entre los humanos; el bien común es el bien para todos sin excepción. Es así por equilibrio, para mantener el equilibrio de todo su seno y de todas sus especies. Algo que estamos desequilibrando nosotros, inconscientes de las consecuencias globales que nos afectan sí o sí. Si contaminamos los ríos, mares, lagos y aguas subterráneas, contaminamos nuestra supervivencia porque no habrá agua para beber. Si no cuidamos la tierra, no tendremos qué comer. Lo mismo ocurre con el aire vital para la vida. Y, sin embargo, parece que todo esto no nos importa porque seguimos contaminando con insumos, petroleo, plásticos, tóxicos y con las máquinas de guerras. Se invierte en destrucción más que en el cuidado, se publicita más las hazañas de quienes destruyen que de los que luchan por el cuidado del planeta, se invierte más en lo artificial y tecnológico que en el cuidado y mantenimiento de la naturaleza en su conjunto y en vez de dejar SER a la vida y la naturaleza; nos aferramos a invadirla, a clonarla y a experimentar con toda la vida para intentar sanar unas enfermedades que, en la mayoría de los casos, las hemos originado nosotros mismos por no respetar los ciclos naturales de la vida y creernos los dioses de la tierra. Tenemos lo que nos merecemos porque no actuamos en pro de la vida y de sus seres. Las consecuencias de nuestro comportamiento, las estamos viviendo. Lo más injusto es que los inocentes, los niños y de todas las especies que dependen de nuestro cuidado tengan que pagar por nuestro egoísmo y nuestra falta de amor hacia todo lo que nos rodea. Nunca es tarde para cambiar, lo importante es ser conscientes de lo que estamos haciendo y hacia dónde nos dirigimos. No somos dignos de pertenecer a la tierra, y me incluyo en ese grupo.
